2011/08/19

Sistemas agroforestales (Paraguay)


En el desarrollo de sistemas sostenibles de producción agropecuaria, los árboles y arbustos cumplen un papel fundamental, ya que pueden asociarse con cultivos agrícolas (sistema agroforestal); con pasturas para pastoreo (sistema silvopastoril); o bien alternar entre cultivos agrícolas y pasturas (sistema agrosilvopastoril); a más de actuar como cortinas rompevientos y proteger la superficie de los suelos.


Por 
Ing. Agr. Fernando Díaz Shenker.  Esp
ecialista en Comunicación Rural.

Los sistemas agroforestales ofrecen una serie de beneficios tanto económicos (de leña, postes, madera, frutos y forraje) como sociales, culturales y ambientales, dado que hacen posible producir en forma diversificada al integrar la plantación y cuidado de los árboles, con cultivos agrícolas y/o ganadería mayor y menor. Esta interacción productiva es la que puede, en particular, sustentar y mejorar la producción de los pequeños agricultores, dado que se protegen mejor los recursos naturales disponibles (suelo y agua) y se degrada menos el medio. Además, con la diversificación de las actividades agropecuarias, el productor minimiza los riegos económicos de las inversiones productivas que realiza. 

Desde el punto de vista ambiental, los árboles elevan el nivel de nitrógeno en el suelo gracias a la captación de nitrógeno atmosférico; lo mismo ocurre con el anhídrido carbónico. Además, protegen los suelos y mejoran su estructura, porosidad y aireación gracias a la caída periódica o estacional, natural o provocada mediante cosecha, de hojas, flores, frutos, ramas y raíces. Su efecto de descompactación es positivo y relevante en áreas degradadas, a causa de la compactación del suelo, ocasionada por la mecanización y/o por el pisoteo continuo del ganado. 

Precisamente, las raíces de los árboles pueden absorber elementos nutritivos de las capas profundas de los suelos y traerlos a la superficie, haciéndolos disponibles para las pasturas o cultivos agrícolas asociados. En algunos casos, pueden incrementar la disponibilidad de minerales como fósforo, calcio, potasio y magnesio, entre otros. Los arbustos y árboles crean un microclima favorable para los animales en pastoreo por la sombra, menor radiación y menor temperatura que generan. 

La sombra proporcionada por los árboles, además de ayudar a las plantas de hortalizas y plantines de árboles, protege a los animales del calor excesivo causado por la radiación solar directa y les permite mantener su temperatura corporal en un rango confortable; la protección se extiende ante las lluvias y vientos fuertes. Esto contribuye a incrementar el consumo de alimentos y la eficiencia productiva. Además, los animales consumen la cobertura herbácea, que puede competir con los árboles, dificultar el manejo e incrementar el riesgo de incendios en plantaciones forestales. La caída natural de hojas y las podas ayudan a incrementar la disponibilidad de agua, de luz y de elementos nutritivos para todos los componentes del sistema. Los animales pueden consumir las legumbres o frutos que caen; escarifican las semillas que contienen y las dispersan en las heces. Esto favorece su germinación y evita el consumo de las plantitas forestales por parte de los animales, hasta tanto los excrementos se incorporen al suelo y se transformen en materia orgánica. 

Otro beneficio es que se acelera el reciclaje de nutrientes en el suelo, hecho a través de los residuos de los cultivos agrícolas, de los forrajes o de las heces y orina depositadas por los animales durante el pastoreo. También los árboles cumplen otras funciones en la demarcación de fincas, linderos, como cortinas rompevientos y como refugio de la biodiversidad terrestre. 

OPCIONES PARA EL PEQUEÑO PRODUCTOR 
Ante todo, el pequeño agricultor puede mantener y cuidar los árboles nativos o naturales existentes en su finca, pues es más fácil y económico multiplicar y mantener las especies que ya existen en su predio, aunque también puede cultivarlos. De acuerdo a la finalidad de la asociación agroforestal, se pueden plantar árboles en fila a lo largo de los linderos, en los extremos de las parcelas, como fajas contra la erosión, o bien a modo de cortinas rompevientos. Entre las especies nativas que pueden utilizarse con estas finalidades, se citan: cedro, guatambú, lapacho, paraíso, peterevy, yvyraro. 

Para contar con sombra en los piquetes, puede cultivar el timbó. Si pretende asociar árboles con cultivos permanentes (yerba mate, cítricos), puede plantar: inga guasu, yvyra pytã, kurupa' yrã. Si quiere contar con árboles temporarios para producción de leña y conservación del suelo, el productor puede cultivar leucaena, inga guasu, kurupa'yrã, entre otros. En este caso, bajo asesoramiento técnico, puede aprovechar los árboles plantados después de algunos años, usándolos para leña, y utiliza el suelo recuperado para otros cultivos. 

CONCLUSIÓN 
Con la instalación de sistemas agroforestales, se contribuye a mantener la fertilidad natural del suelo y su conservación; se protege a la biodiversidad, se cuida el agua y se mejora la captura del carbono de la atmósfera. De esta forma, se estimula la presencia de ecosistemas más equilibrados y saludables para el hombre y demás seres vivos, además de los beneficios económicos diversificados para el productor. 

Por otra parte, hay que recordar que este año 2011 es el "Año Internacional de los Bosques", con lo cual se busca sensibilizar a la población del país y del mundo, de que los bosques y los árboles son parte viviente y activa del desarrollo sostenible del planeta. En tal sentido, los sistemas agroforestales constituyen un ejemplo válido y accesible a la población rural, de los múltiples beneficios que brindan en lo económico, social y ambiental. 

ALGUNOS DATOS PARA LA REFLEXIÓN 
  • La destrucción de los bosques provoca numerosos daños naturales, incluyendo alteraciones de los patrones de lluvia locales, inundaciones y la erosión acelerada del suelo. 
  • Tres cuartas partes de la población mundial usa madera como su principal fuente de energía. 
  • La deforestación diaria en el Chaco paraguayo aumentó en un 27 %, en línea con la tendencia que se da en el Gran Chaco Americano, según informó la ONG Guyra Paraguay. 
  • El 8 % de los bosques del mundo tienen como principal objetivo la conservación del suelo y el agua. El planeta ha perdido el 80 % de los bosques originales que cubrían la tierra, según el Programa Nacional de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). 
  • La deforestación diaria en el Chaco paraguayo aumentó en un 27 %, en línea con la tendencia que se da en el Gran Chaco Americano, según informó la ONG Guyra Paraguay. 
  • Los bosques más antiguos que quedan se encuentran en su mayoría en la selva del Amazonas, en África Central, en Asia del Sureste, en Canadá y en Rusia. 

Fuente: ABC digital.  19 de Agosto de 2011.  Ver fuente: http://www.abc.com.py/nota/sistemas-agroforestales/
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