2010/09/06

La reserva hídrica de La Quebrada, un ejemplo del descontrol

 

La calidad del agua del embalse sufre el impacto de la cantidad de visitantes, los incendios y los desarrollos inmobiliarios que han avanzado sobre sus cerros. Vecinos buscan alguna salida.

05.09.2010 | Fernando Colautti, Guillermo Lehman

 

Creada en 1987, la Reserva Hídrica La Quebrada no logró cumplir su cometido de preservación. El impacto por la cantidad de visitantes, los incendios y los desarrollos inmobiliarios que avanzaron sobre sus cerros sin control van deteriorando la cantidad y calidad de agua que llega al embalse que brinda agua a Río Ceballos, Unquillo y Mendiolaza.

La sola presencia de guardaparques para controlar sus 4.200 hectáreas no alcanza. ONG e instituciones de las Sierras Chicas denuncian además que no existe suficiente señalización, ni baños, ni senderos demarcados ni controles de ganado en las márgenes de los arroyos. La Cooperativa de Servicios de Río Ceballos reclaman que de una vez pase a ser tratada como reserva, regulando (lo que no significaría prohibiendo) su uso turístico y de loteos y desarrollos inmobiliarios.

Cuestionando la escasa presencia de la Provincia a través de la Secretaría de Ambiente y la Subsecretaría de Recursos Hídricos, a las que les corresponde el poder de policía, entidades y municipios de la zona pretenden avanzar por su cuenta en programas de remediación. Intuyen que si no, corren riesgos de tener que acostumbrarse a vivir en emergencia hídrica, como lo hacen desde hace casi un año.

Actualmente la reserva es controlada por cuatro guardaparques, que sólo cuentan con una moto, una camioneta y escasos elementos para reparaciones. Con poco, están bastante mejor que los dos empleados de la mucho más amplia Reserva de Pampa de Achala.

En los últimos años, se intentaron algunas acciones. El municipio avanzó en campañas de concientización. Encuestas determinaron que por temporada la reserva recibe unas 80 mil personas y sólo un 20 por ciento sabe que ingresa a un área protegida.

La cooperativa, en tanto, contrató guardafaunas que informaban a los visitantes y daban bolsas biodegradables para basura, colocó cestos de residuos y denunció tomas clandestinas de agua en Colanchanga.

Pero eso no alcanza para que el sitio represente una verdadera reserva hídrica, que asegure el agua que históricamente produjo para esa zona.

Fuente: Diario La Voz del Interior.  05 de setiembre de 2010.  Ver fuente:  http://www.lavoz.com.ar/la-quebrada-un-ejemplo-del-descontrol

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