2010/08/08

Leyes de vanguardia y letra muerta

 
Córdoba muestra una cualidad que la distingue en materia de legislación ambiental. Héctor Brondo.
 
Córdoba muestra una cualidad que la distingue en materia de legislación ambiental. Mientras por un lado ha estado siempre a la vanguardia en el dictado de normas referidas a la preservación, defensa y mejoramiento del ambiente, por el otro ha demostrado una capacidad extraordinaria para convertir en letra muerta a las leyes que sanciona. Quizá la meneada ley de bosques que acaba de aprobar la Legislatura provincial, con escaso convencimiento, no sea la excepción que confirme la regla. Y no se trata de una percepción pesimista sino de desconfianza fundada en la contundencia de los antecedentes.

El 9 de marzo de 2005, el Parlamento cordobés sancionó, después de un intrincado debate, la ley 9.219, que prohíbe el desmonte para agricultura y el cambio del uso del suelo, en toda la provincia, hasta 2015. Sin embargo, desde entonces hasta hoy, la autoridad de aplicación constató unas 1.800 infracciones a la norma y la deforestación sigue siendo el problema ecológico más grave que padecemos.

En 2009 y en lo que va de éste, la Secretaría de Ambiente sorprendió in fraganti a unos 400 productores derribando árboles con el propósito evidente de ganar hectáreas para el cultivo de granos.

La dependencia estatal pone reparos infranqueables a quien quiere saber quiénes son los depredadores de monte y qué sanciones recibieron.

Cabe recordar que la ley obliga al infractor a reforestar con especies nativas el área dañada y a pagar una multa equivalente a cinco salarios de peón rural por hectárea desmontada. Sin embargo, en Ambiente nadie supo precisar en qué proporción se aplicó ese castigo.

Otra referencia para considerar.

En 1985, Córdoba sancionó la ley 7.343, que establece los principios para la conservación y mejoramiento del ambiente. La norma prohíbe de manera expresa "a los particulares e instituciones públicas y privadas desarrollar acciones, actividades u obras que degraden o sean susceptibles de degradar en forma irreversible, corregible o incipiente los individuos y las poblaciones de la flora" nativa. No obstante, en el cuarto de siglo transcurrido, se arrasó 1,2 millón de hectáreas de bosque nativo, sólo en el norte cordobés, según un informe del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal y de la Cátedra de Recursos Naturales y Gestión Ambiental de la UNC.

Seguramente, la discusión entre quienes están a favor o en contra de la ley de bosques se prolongará.

Mientras tanto, el ambiente seguirá sufriendo las consecuencias de esta realidad lamentable.
 
Fuente: Diario La Voz del Interior.  08 de Agosto de 2010.  Ver fuente: http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/leyes-de-vanguardia-y-letra-muerta
 
 
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