2010/03/01

Diluvios, inundaciones y sequías serán habituales en la Argentina

Diluvios cinematográficos que azotan a una atónita Buenos Aires; inundaciones con decenas de miles evacuados en ciudades cercanas a los ríos Paraná y Uruguay; aludes de barro que arrastran casas, autos, puentes y personas en Salta, Córdoba y de pronto también en Comodoro Rivadavia; sequías bíblicas que ahogan el ganado en Buenos Aires, convierten el pasto en arena en La Pampa o vacían el lago San Roque en Villa Carlos Paz: estos y otros desastres naturales ocurrieron en Argentina, sólo en el último año. Y van a repetirse.

Pero a este factor natural hay que sumarle otros, en los que sí intervino la mano del hombre: los drásticos cambios en el uso del suelo -cientos de miles de hectáreas de bosques nativos reemplazadas por cultivos cerealeros rebosantes de agroquímicos- y la concentración de gases del efecto invernadero cambiaron la composición de la atmósfera y aceleraron la llegada a la región de los principales efectos del cambio climático: el aumento de la temperatura y de las lluvias. "En el centro-este del país ya tenemos más precipitaciones, que a su vez se producen de un nuevo modo: con lluvias más espaciadas pero torrenciales", dice Camilloni. Un dato: los meteorólogos consideran que una tormenta es 'muy fuerte' cuando llueven más de 100 milímetros en un día. En las últimas dos semanas, en tres ocasiones, esa cantidad de agua cayó en menos de dos horas.

Fuente: Diario Clarín.  01 de marzo de 2010.  Ver fuente: Diluvios, inundaciones y sequías serán habituales en la Argentina
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