2011/05/22

Construir un país forestal. Entrevista a Aldo Rudi.



El experto Aldo Rudi propone crear bosques con especies de alto valor y observa las debilidades de la industria regional



RIO DE LOS SAUCES, Córdoba.- Las sierras de Comechingones, límite entre Córdoba y San Luis, conforman un murallón irregular que, a primera vista, parecen tener un potencial más turístico que agropecuario.
Esas tierras, sin embargo, prometen un rendimiento forestal interesante. Se trata de un corredor Norte-Sur que ocupa 3,5 millones de hectáreas, con un régimen pluvial de 800 milímetros en promedio por año (concentrado en primavera-verano, época de mayor crecimiento forestal). La cercanía de rutas y vías ferroviarias facilita el traslado y la comercialización de la producción.
Esta región dispone de 500.000 hectáreas con aptitud forestal, sin competir con la agricultura ni la ganadería y sin desplazar al bosque nativo. Ubicadas en áreas pedemontanas y montanas, entre los 600 y 1300 metros sobre el nivel del mar, esas tierras atraviesan la cuenca media y baja de ríos y arroyos.
"Los bosques, en su función preservadora de cuencas, dan gran protección a esos ambientes: impiden la pérdida de suelo, preservan las fuentes de agua, facilitan la penetración en los acuíferos y evitan las pérdidas por evaporación al proteger los suelos de la acción directa del sol, el viento y las altas temperaturas", explica Aldo Rudi, ingeniero agrónomo, reconocido en la zona como impulsor del manejo silvopastoril.
Cerca de 45.000 hectáreas de bosques implantados, alfombras verdes que parecen deslizarse en la geografía caprichosa, demuestran la aptitud de la tierra y, en contraste, reflejan la transformación de las laderas sobrepastoreadas, en las que históricamente se obtenían 7 kilos de carne por ha por año.
"Córdoba es el segundo mercado de madera del país. Los cordobeses importamos de otras provincias casi el 90% de la madera que utilizamos (los más de 15 aserraderos instalados no consumen el crecimiento de los bosques cultivados; casi todos se alimentan del raleo)", señala Rudi. Algunas de estas industrias invirtieron en tecnología pero, según el técnico, aún hace falta incrementar la capacidad instalada para un mejor aprovechamiento de la madera (mediante la producción de machimbre, finger joint, tableros, y de la utilización de chips, cáscara y viruta).
Con los incentivos de la desgravación del impuesto inmobiliario (se descuentan 5 hectáreas por cada ha forestada en un establecimiento agropecuario) y del régimen de promoción para bosques cultivados que ofrece la Nación, la explotación forestal debería atraer a ganaderos y agricultores, señala Rudi.
"Necesitamos decidirnos a construir un país forestal", exhorta. El bosque podría ser rentable incluso sin llegar al corte, con sólo participar del mercado de la fijación de carbono atmosférico. Pero el técnico lamenta que "los argentinos no tengamos la costumbre de ahorrar a largo plazo".
Forestación precisa
Entusiasta emprendedor, Rudi señala la necesidad de aprovechar la aptitud de cada sitio con especies de alto valor maderable y, al mismo tiempo, utilizar el área implantada para ganar kilos de carne.
Según explica, en las forestaciones actuales predominan las coníferas, principalmente el género pinus, con especies como elliottii, radiata, taeda, patula, halepensis, brutia, ponderosa, echinata y virginiana (algunas de ellas se han hecho silvestres).
Sin embargo, desde hace muchos años, Rudi promueve la incorporación de especies como roble, liquidámbar, acacia blanca y acacia negra australiana, cedro deodara, fresno y nogal. El trabajo técnico consiste aquí en distribuir estas especies de tal modo de crear un ambiente forestal (favorecer la asociación de beneficios entre ellas).
Los bosques de variadas especies son una necesidad en la región, donde en pocos metros cambia la calidad del suelo. El técnico asegura que podrían aprovecharse los médanos del sudoeste de Córdoba y el sudeste de San Luis para plantar álamos y así obtener renta de un terreno marginal.
Además, la diversificación de especies según la aptitud del suelo es una estrategia que permite tener capacidad de respuesta a la demanda internacional de productos forestales de diferentes especies.
Agroforestería
Rudi explica que por el beneficio de la desgravación impositiva provincial se plantaron unas 30.000 ha de bosques, muchas de las cuales no recibieron el manejo forestal, y "están casi guachas". Una forestación sola, denuncia, es altamente susceptible de incendios debido a la falta de control de la biomasa. "Las nuevas forestaciones necesitan personal estable que las cuide y lo lógico es que tengan hacienda", explica.
Rudi promueve el gerenciamiento de espacios forestales ("cuidar el bosque significa agregarle valor"), e impulsa tanto a agricultores como ganaderos a convertirse en productores de madera. "Un bosque maduro de 20 ha alimenta un aserradero que da trabajo a siete personas", apunta.
Rudi insiste en las ventajas de la agroforestería: siempre hay algún sector del campo que no es muy productivo y del que también puede obtenerse ganancia.
"El bosque es más rentable que un cultivo de soja. En una forestación de llanura el rinde es de hasta 35 m3 por ha por año (con eucaliptos o pinos), y de ahí en adelante hay que ver qué valor se agrega", asegura.
Un bosque maduro -detalla Rudi-, de unos 22 años, puede dar 500 m3 por ha, con un rinde del 30/40 por ciento al aserrío. "Con la producción de machimbre, hoy casi un commoditie, puede obtenerse la duplicación del valor de la tabla y, en el caso de instalar un secadero, la madera podría exportarse fácilmente a buenos precios", detalla.
Inquieto por investigar (cuenta con un arboreto de más de 2300 registros y una estación forestal en la que ensaya plantaciones de mayor escala con semillas de las más extrañas procedencias), Rudi tiene en cuenta que la oferta de madera en el nivel mundial no será suficiente en 2010 (según se estima) y asegura que la Argentina tiene la posibilidad real de fortalecer su presencia en el comercio internacional de productos forestales. En ese objetivo invierte su experiencia.
Por Analía H. Testa
Enviada especial 

Fuente: Diario La Nación.  11 de Enero de 2003.  Ver fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=465108
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