2010/07/20

Sergio La Rocca: "Los argentinos no conocemos nuestros bosques"

Es subsecretario de Estado y uno de los mayores expertos en políticas forestales del país. Explicó en una entrevista a El Federal en qué consiste y qué alcances tiene la flamante Ley Nacional de Bosques.

Sergio Rocca es ingeniero forestal y subsecretario de Planificación y Política Ambiental de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. Fue uno de los autores, en 1971, del Plan Nacional de Reconstrucción de la Economía Forestal, que sentó las bases para la posterior creación de la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente Humano, en 1974, durante el último gobierno de Juan Perón.


A continuación se transcriben los principales fragmentos de una entrevista que el funcionario concedió a El Federal.

Hasta hace poco, debido a la cuestión ambiental, hablar del tema bosques desde una perspectiva productiva era casi un sacrilegio.

Y, hay algunas posiciones extremas al respecto, como todo. Hay análisis filosóficos que parten hasta la exclusión del hombre del ecosistema, y del otro lado tenemos el productivismo extremo, para el cual no importa ni la sustentabilidad ambiental ni el factor tiempo. Porque el factor tiempo en materia de bosques es intergeneracional, o sea, qué pasará con las futuras generaciones. Entonces, de todo ese sistema de fuerzas tiene que surgir una resultante, que es que las actuales generaciones vivan en el bosque, manteniendo su cultura, teniendo nivel de vida, y protegiendo el ambiente para que ese ecosistema sea armónico entre el hombre y la naturaleza. Que es fácil decir, pero una de las cosas más difíciles de conseguir.

Sobre todo porque la economía, en general, no es demasiado comprensiva de los tiempos. Busca ganancia rápida y cortoplacista. Y ahí aparece el rol del Estado. ¿No?

Tal cual. El desarrollo intelectual, en primer lugar, es necesario. Es un desafío altísimo. Los argentinos deberíamos concluir qué tipo de relación queremos tener con el patrimonio natural de nuestros bosques, por hablar de ellos y no de todo el ecosistema y de la naturaleza. Los argentinos no tenemos conciencia, a través del conocimiento, de que tenemos un patrimonio forestal nativo. No conocemos nuestros bosques, esto es más que evidente. Somos un país que nos conocen globalmente por ser el granero del mundo, tenemos a la Pampa Húmeda que es un privilegio que Dios o la naturaleza, y que nos dieron respecto de la producción agrícola ganadera de bajo costo y altamente competitiva, y entonces hemos estado criados en una cultura agroexportadora y de riqueza de la Pampa Húmeda. Ahora, detrás de esto, está el terreno del fondo de la casa de la abuela, que son las tierras áridas, semiáridas, los bosques.

El argentino medio no registra los bosques.

Exacto. Entonces, esa conciencia o esa cultura de nuestros pueblos se manifiesta después en las políticas, en las medidas de acción de gobierno, en las exposiciones, en las manifestaciones. Pero después surge en las clases medias urbanas, que no conocen el bosque, pero levantan el ecologismo como bandera y se pasan a una posición ideológica respecto al tema del bosque: cuando ven a un señor con una motosierra, lo llaman criminal, cuando ese señor se está ganando la vida para dar de comer a sus hijos. Entonces, el bosque es un recurso natural de importancia estratégica, que conserva la humedad de los suelos y mejora la conservación del agua, purifica, evita la erosión, y es el hábitat para un ecosistema riquísimo. Las ventajas del bosque son innumerables.

Usted es subsecretario de Planificación. O sea, que piensa desde una perspectiva de largo plazo. ¿Cuál es el proceso de descapitalización de los bosques en la Argentina?

La región más importante originaria de bosques nativos es el parque chaqueño. Hablamos de quebracho colorado, quebracho blanco y algarrobo. Fundamentalmente, es el monte de los dos quebrachos. Todos conocen la novela negra de la Forestal Argentina, de principios del siglo pasado. Se descubre la capacidad estanante del extracto de quebracho colorado, y en ese momento el tanino era un material estratégico militar, porque a las infanterías y a los correajes de la caballería había que curtirlos, y el tanino era el mejor curtiente. Por eso se registró un pico de demanda y se instaló la primera fábrica de taninos en Empedrado, Corrientes, en una zona en la que hoy nadie imaginaría que hubo quebracho colorado. Las empresas tanineras iban a los grandes árboles con grandes troncos, del que podían extraer más tanino. Eso dura hasta hoy, lo que significa que hace más de ciento veinte años que estamos cortando quebracho en la Argentina. Si hubiésemos hecho un plan de manejo del quebracho colorado, hubiésemos extraído la misma cantidad de tanino que extrajimos hasta ahora y aún tendríamos más quebracho que cuando empezamos. Este es el meollo de la cuestión, la falta de una política y de una conciencia forestal, que se logra a través de los años y de la cultura de los pueblos con respecto al bosque.

Y está la sojización en el Norte, que multiplicó los desmontes.

Uno de los mayores factores de pérdida de bosque nativo fue el avance de la frontera agropecuaria. Acá hay tres posiciones: una de extrema, que impide el uso de cualquier zona forestal, otra que sugiere convertir todo, y la tercera, que es la nuestra, que se trata de convertir donde el uso del suelo sea rentable en el tiempo. Si volteamos mil hectáreas de bosque donde después hago soja, después pasturas, después rotación, y mantengo ese suelo, y lo conservo con cultivos agrícolas, yo, como forestal, tengo que decir que esa conversión está bien hecha. Hay lugares donde se saca el bosque y lo único que se genera es desierto, que no es negocio para nadie, salvo para alguna especulación de tipo inmobiliaria, que es el tema que hay que realmente atacar.

Y así llegamos a la flamante Ley de Bosques. ¿Por qué no me habla de ella?

Hace diez años fui coordinador del proyecto Bosques Nativos, que significó por primera vez un proyecto con financiamiento internacional del Banco Mundial, en el que nos propusimos hacer un inventario de los bosques nativos de la Argentina, cómo hacer el manejo del bosque nativo. Y a partir de allí, hicimos el proyecto Piarfon, que significa Proyecto de Investigación Aplicada en Recursos Forestales Nativos. Se lo explico en dos palabras. El Parque Chaqueño, por ejemplo, seco y húmedo, ¿cómo lo manejamos? ¿Cuál es el modelo de ocupación territorial que permita que la gente que vive en el Chaco se quede, que permanezca en el bosque y que la gente viva dignamente? ¿Cómo hacemos para que cierre económicamente este sistema? Instalamos 33 demostradores desde Jujuy hasta Tierra del Fuego. Hicimos una convocatoria a institutos de investigación, facultades de ingeniería forestal y propietarios de bosques nativos, que se asociaban. El propietario ponía el campo, el instituto de investigación hacía el plan de manejo del bosque a treinta años. Porque ése es el plazo mínimo del que podemos hablar cuando hablamos del bosque nativo.

La entrevista completa puede leerse en la edición de esta semana de El Federal.
Fuente: Infocampo.com.ar 15-07-2010
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