2010/01/22

Como cuidar las cuencas hídricas de Córdoba

"El agua que pierde Córdoba".  Germán Jaacks.  Guardaparque. Parque Nacional Quebrada El Condorito.  Diario La Voz del Interior - 18 de Enero de 2010.

La crisis del agua en Córdoba para muchos, no fue sorpresa. Se generalizó el concepto de "sequía extrema" y se planea hacer un acueducto desde el río Paraná. Lo cierto es que nadie explicó las verdaderas razones de la crisis. Por empezar, no hubo "sequía". Lo que hubo es una "estación seca" muy similar a las que se registraron en algunos años anteriores.

Pero la situación se ha vuelto problemática. Si estas fluctuaciones climatológicas antes no generaban caos, ¿por qué ahora sí? Es que se conjugaron tres factores: empeoró el estado de los ecosistemas que nos brindan servicios ambientales a la comunidad mediante la captación y retención hídrica de las lluvias estacionales; la temperatura global está aumentando y nuestras defensas ambientales naturales están demasiado debilitadas para soportarlo, y se incrementó el consumo de agua sin una apropiada planificación y con dificultades de control.

Las lluvias estacionales caen mayormente en las montañas. En el cinco por ciento de la superficie provincial (las Sierras Grandes de Córdoba) nace el 70 por ciento de los ríos que abastecen a más de dos millones de personas. Por milenios, la naturaleza contrarrestó el rápido escurrimiento del agua frenándola mediante la presencia de vegetación. Los suelos con bosques nativos absorben 18 veces más agua que un suelo desprotegido. El suelo es una esponja natural.

Suelo degradado. Ahora, ese sistema no está funcionando bien, porque se ha dañado el suelo con sobrepastoreo, incendios, desmontes, árboles introducidos. Con todo ello, el daño está activo, los suelos se erosionan con el agua y el viento, y va quedando roca desnuda. Estas montañas son una "fábrica de agua", pero se las usa para fabricar carne, leña, pinos, etcétera.

Todo empeora en estos tiempos de calentamiento global. Debemos adaptarnos a esta realidad que se nos viene. El bosque, el matorral y el pajonal nativos son nuestras defensas ambientales naturales contra este incipiente calentamiento y nos ayudarán a amortiguar impactos.

Además, todo se complica cuando la demanda de agua aumenta sin las debidas previsiones. Se generaron emprendimientos inmobiliarios sin dar tiempo a planificar el crecimiento metropolitano y serrano, en función de temas cruciales como la provisión sustentable de agua.

Proyecto río Paraná. La propuesta de solución que baraja el Gobierno provincial es traer agua del río Paraná, con costos de construcción y operación altísimos y relativamente vulnerable ante fallas humanas o técnicas. Y no conocemos aún los detalles de mitigación ambiental de esa iniciativa.

Pero somos cada vez más los que sostenemos que la solución tiene que estar en algo sostenible en el tiempo y que tenga la mayor eficiencia económica, social y ambiental. Y la solución la tenemos a la vista: hay que mirar hacia la montaña, hay que proteger las nacientes de los ríos.

Se debería organizar productivamente las tierras altas promoviendo la captación y retención de agua, aplicando modelos ya comprobados de mejoramiento y aprovechamiento de cuencas hídricas para abastecimiento humano: campos con buena cobertura vegetal, con suelo no compactado, con buenos cortafuegos, con bajas cargas ganaderas, con consorcios de productores rurales que brinden servicios comunes, haciendo restauración ambiental (como forestación con especies nativas, erradicación de plantas invasoras exóticas como pinos, álamos y mimbres) y favoreciendo la investigación. Es todo un trabajo especializado, remunerado y con plena identidad cultural regional.

Se puede considerar una actividad productiva rural más, diversificando la producción serrana. En pocos años de restauración ambiental se obtienen resultados hidrológicos satisfactorios con la aplicación de técnicas de bajo costo.

Los dueños de esas tierras deberían transformarse en valiosos "productores de agua" mediante un correcto ordenamiento territorial. Además, esa tierra queda disponible para otros aprovechamientos, como el turismo y la ganadería de bajo impacto. El pago de esos servicios de provisión de agua se cubriría con una parte de las recaudaciones de las facturas de consumo de agua. Es algo viable económicamente. No sería un subsidio, sino una remuneración por servicios.

La provisión de agua debería dar más ganancia que la vaca en la montaña. Pero si seguimos sin pagar el servicio de provisión de agua, los dueños de las montañas seguirán optando por la única alternativa económica viable por el momento: la ganadería no sustentable, que está llevando al despoblamiento de la Pampa de Achala.

Complementariamente, el Estado puede recaudar de las facturas del consumo de agua para ir comprando algunas tierras altas de la montaña. Estos manejos de cuencas se hacen en muchas partes, es algo técnicamente simple, funciona en todo el mundo y aquí, en la Pampa de Achala, hay experiencias.

Reserva hídrica. En las Sierras Grandes, donde las nubes descargan sus gotas, junto al Parque Nacional Quebrada del Condorito, tenemos una Reserva Hídrica Provincial, de unas 130 mil hectáreas, que abarca las porciones más significativas de las nacientes de los principales ríos cordobeses. Se trata en su totalidad de tierras de dominio o posesión privada.

Lamentablemente, tras 10 años de su creación, tenemos todo lo contrario de lo que debería ser una reserva hídrica: sin ordenamiento territorial, sin pautas de manejo, con uso del suelo no sustentable, con sobrecargas ganaderas, con quemas ilegales y por consiguiente, una erosión muy activa y una marcada incapacidad de retención hídrica.

Tenemos así una enorme reserva hídrica sin funcionar. La creación de esta reserva había tenido el propósito original de proteger las nacientes, cosa que nunca hizo, y por eso, los ríos están cada vez más secos. Si alguna vez se hace funcionar este sistema, nos olvidaremos de acueductos descomunales.
 
Fuente: Diario La Voz del Interior 18/01/2010.  Ver fuente: El agua que pierde Córdoba
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